Como ser Ingeniero en 1143 dias.


98.755.200 segundos, 1.645.920 minutos, 27,432 horas, 163 semanas ó 3 años, 1 mes y 16 días. Ése es el tiempo ocurrido entre el día que realizé mi primera matrícula y el día que realicé mi último examen.

Parece mucho, pero para mí no lo ha sido. Debe ser por eso que dicen de que cuando más viejo te haces más rápido se te pasa el tiempo, pero lo cierto es que puedo recordad perfectamente los primeros días que entré en la ETSII.

La primera vez que entré no lo hice solo, allí estaban mi padre, mi madre y mi hermana, y no me llevé a la abuela y al perro de milagro. Esos dias fueron de papeleo, suposiciones y nerviosismo. El empapelamiento de la Av. Reina Mercedes y sus perpendiculares por el miedo al grupo de tarde, las soporíferas lecturas de las guías docentes y guías del estudiante y la asistencia al curso de iniciación a la enseñanza virtual y la biblioteca por la promesa de que nos darían 1 crédito de libre configuración, supusieron mis primeras caminatas por la facultad y el campus.

No conocí a nadie hasta el esperado Día D. La clase, que empezaba a las 8.30, era en la A2.10 (aula que aún cuando paso por allí, me gusta asomarme y recordar mi primer año). El caso es que salir hora y media antes de mi casa, no supuso la catástrofe del primer día, la cual consistió simple y llanamente en meterme en la clase que no era. Aunque ahora que lo pienso, si por equivocarme de clase el primer día conocí a Cristina, volvería a equivocarme de clase y de carrera si hiciera falta.

Una vez entré donde me correspondía pude comprobar todo lo que allí me aguardaba: Mi colega el Ráu, La Noe, La Lola, El Popy, El Anto y un bailarín que intentó alguna que otra vez despertar mi ritmo más Sureño en sus clases de salsa.
El Rau, El Popy...¿Y esos son Ingenieros Técnicos? Pues sí, lo serán y de los buenos.

Mis primeras clases de la semana determinaron mi situación estratégica en la clase, sin duda la mejor, entre el 3º y 4º sitio de la 2º fila del lado derecho del pasillo. Aunque desgraciadamente esto no hizo que las frases "IP es la muerte", "Lo mejor es sacarse IP en el segundo año" y la mejor "Conozco a gente de 5º con IP" llegaran a mis oídos y retumbaran una y otra vez en mi humilde cerebro. Eso y una buena hipótesis de inducción hicieron que abandonara la asignatura y que a día de hoy, me siga arrepintiendo.
Pero no estaba todo perdido, yo sabía que todo comienzo es duro y simplemente dejé que todo siguiera su curso.

Una de las asignaturas que más recuerdo de primero, Estructuras de computadores 1, que entre dos magníficos profesores, k-mapas, códigos de gray y máquinas de estado, pude descubrir a los chicos de la parte izquierda del pasillo, el sabor del capuchino del campus y como no pude disfrutar de una (sino la más) de las asignaturas más bonitas de 1º de carrera.

¿El resto? Matemáticas. Pasaba mucho tiempo hasta que se le encontraba el sentido de lo estudiado en esta rama. ¿Pero yo para que quiero saber hacer mod(113)? ¿Para que sirve una matriz? ¿Que pinta un Chino en el teorema del Resto? ¿Porqué aparece la marca de mi carpeta en la pizarra?.

La verdad es que el día que se pueda ser Ingeniero Informático sin conocer a Taylor, Gauss, Gram-Schmidt, Jacobi, Laplace, HouseHolder, Cholesky o el gran Fourier la Informática va a perder muchísimo.

La duras matemáticas hicieron que mi mente se expandiera y que mis ideas fueran convergiendo hasta límites insospechados. Aunque los cálculos no siempre salen exactos y por no tratar algunos decimales y sumarle de más los dígitos de mi inocencia y a algún que otro despiste con las fechas de los exámenes, me tuve que llevar a Lagrange a la playa a ver si me ayudaba a estudiar SEE.

Aprobé 1 y suspendí otra en Septiembre, con lo que parecía que el año no había ido tan mal, sólo tenía Introducción al calculo infinitesimal y Programación para el año siguiente, con lo que aquellas noches con Manolo y el Rau parecieron dar su fruto.

A mirar atrás no daba tiempo, y fueron muchos los que ví y no ví. Apenas en 4 meses la gente que se sentaba junto a tí aparecía y desaparecía según que asignaturas.

Aunque los antes mencionados siguieron allí y las buenas risas en Control de la Gestión Empresarial y Economía de la Empresa estarían aún por llegar, aunque antes tuvimos tiempo de que un señor con camisa y corbata nos hiciera creer que la contabilidad es divertida.

Ya en 2008, pude comprobar como Estadísticamente nos cuelan todo tipo de Gallifantes en las encuestas con las que los medios nos inundan cada día y también pude comprobar que ni la dirección MAC de mi PC sirve para identificarme en la red. La física entró y salió rápido de mi vida, aunque pude disfrutar de los buenísimos ejemplos que proponía el docente y una vez más erré al escuchar los consejos sobre ¿Puedo elegir ISG1 sin haber dado IP?
Estas horripilantes cagadas siempre me han hecho más fuerte y somo yo siempre digo, si no lo he dejado ya...


El segundo año lo acabé por supuesto huyendo de los errores del 1º año y pegándolo en Septiembre. Suerte que siempre hay gente que te deja un poco de dinero y para eso estaba mi amigo Calleja.

Recuerdo que a Calleja me lo encontré cuando me presentaba a un examen en Septiembre a finales del 1º curso. Me paré a hablar con él y le pregunté que tal le había ido (hacía tiempo que no hablaba con uno de los chicos de la parte izquierda del pasillo) y me interesé por su estado académico. La verdad que cuando me dijo que le habían quedado 5 pensé: Pues nada, nos vemos por los pasillos. Aunque después pude comprobar que nunca hay que subestimar a nadie. Si mis mayores apoyos en primero fueron El Rau y la Cristi, en 2º, 3º y hasta hoy, lo ha sido sin duda él. Las primeras ayudas las recibí en forma de codazos para que no me durmiera en Comunicaciones y otras en forma de chistes sobre peritas o trucos de magia.

2º fue un año duro y completamente decisivo en Septiembre, cuando me enfrenté a las dos asignaturas más difíciles, bajo mi punto de vista, de este nivel. Era todo o nada, aprobar Calculo Infinitesimal y Estadísticas o mi pretensión de sacarme la carrera en los 3 años acabaría ahí.

Gané, y pude entrar en 3º sólo pagando la novatada que hice en 1º. La experiencia me decía que había que cogérselo todo:
31,5 créditos en asignaturas Troncales, 27 en Obligatorias (PFC incluido), 28,5 en Optativas y los 24 créditos de libre configuración.

Tercero, el año que más duro he trabajado pero en el que más me he divertido. El año de no dormir, de no ver casi a tu familia. El año de las bibliotecas, de la cuarta planta del búnker y de la sala de estudios de empresariales.El año del olor a pescado en la clase de MCG, de las siestas en plena biblioteca y año en el que te acostumbras a jiñar en la facultad. El año de los trabajos en grupo, los roces con los compañeros y el año de dar mil gracias a tus colegas por echarte mil y un cables.

Fue una auténtica locura, un ritmo frenético, donde un día me levantaba con ganas de comerme el mundo y al siguiente con ganas de dejarlo todo y meterme en empresariales (ups...).

Mientras tanto seguía conociendo gente como ZnK, más peregrinos que se te adhieren a ti en pleno camino para darte un poco de agua y guiarte hacia el destino.

Los algoritmos de ADA y EDA se mezclaban con los patrones de diseño de Ingeniería del Software. Las bases de datos no funcionaban y los Sistemas Operativos fueron demasiado complejos. Lo único que me mantenía activo era ver que otros estaban igual de jodidos que yo xD y ademas de paso nos parábamos para reirnos un rato. Aunque ni los desayunos en Cá Feliz, ni la morfología del humor, ni conocer los pensamientos críticos de Jorge Cortell, hicieron que volviera a sucumbir al gran error de todo estudiante de abandonar una asignatura...

Tras un lluvioso y frío invierno llegó el verano, donde pude replantearme la posibilidad de conseguir mi ansiado trofeo (un papelito formato A5 que pone que tengo el título) en el tan ansiado tiempo.

Sólo tenía que trabajar por las mañanas, y estudiar SSOO y Bases de datos por las tardes. Parecía fácil. Pues no lo fué. Mi gozo en un pozo gracias a un simple examen. El trato era estudiarse un tocho de 20 temas y saber responder cualquier parrafada preguntada en el examen y no lo cumplí. Con mi 4 en la asignatura y el proyecto entregado, un 94% de la carrera cumplida ha logrado mi único designio hasta ahora, perder el tiempo, afligirme y ver impotente como tus sueños se ven frustrados por estúpidas normas académicas sin sentido.

Dicen que no hay mal que por bien no venga y es verdad, lo que pasa es que yo, mientras el bien viene y no pues me van anulando todos los cursos experto a los que me apunto, me van denegando la beca e impidiendo la entrada en cualquier máster o en el segundo ciclo de lo que quiero estudiar

Aún así, algún rescoldo de ilusión me queda al terminar lo que ha sido sin duda, la gran experiencia de mi vida en la cuál he aprendido y conocido a bastante gente, he podido disfrutar del concepto de amistad y lo más importante, aún sigo haciéndolo.

Si tuviera que hacer un brevísimo resumen sobre lo vivido en este tiempo diría que la universidad no es sino una experiencia más donde como siempre coexisten los mismos factores, gente que te ayuda cuando quieras, gente que sólo mira por sus intereses y TÚ, luchando cada día por poder devolverle una mínima parte de todo lo que te dan a las personas que realmente te apoyan y creen en tí.

2 comentarios:

Jesús "zNk" dijo...

Muy grande la entrada, y recuerda que, por muchas adversidades y obstáculos que te ponga la vida... nunca pierdas la ilusión tio :)eso es lo que nos diferencia a unos seres humanos de otros,(o nos une, según como se mire) la ilusión, las ganas, la curiosidad y la fuerza interior nuestra es la que realmente nos lleva a el gran objetivo que todos perseguimos... ser feliz! :)

Enhorabuena tio,te lo merecías!

Anónimo dijo...

¿qué haces con la gente que te apoya? ¿la abandonas? Por supuesto, es la mejor forma de darle las gracias.

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Miguel Ruiz 2010